¡Cuidado! Los edulcorantes artificiales podrían hacer volar tu memoria, según un estudio
Un estudio que siguió a más de 12 mil personas en Brasil revela que ciertos edulcorantes pueden afectar tu cabecita a largo plazo. ¡No es un chiste! La investigación salió publicada en la revista Neurology.
Un seguimiento a más de 12.000 personas en Brasil ha dejado a muchos con la boca abierta: el consumo elevado de edulcorantes artificiales y alcoholes de azúcar puede acelerar el deterioro de la memoria y las funciones cognitivas. Esto es especialmente preocupante para los que tienen diabetes y para los adultos menores de 60 años. ¡Una flor de truchada!
El estudio, publicado por la Academia Estadounidense de Neurología en la revista Neurology, pone en jaque la idea de que estos sustitutos del azúcar son inofensivos. Se analizaron siete compuestos que están en todos lados: aspartamo, sacarina, acesulfamo-K, eritritol, xilitol, sorbitol y tagatosa. Todos ellos son ingredientes comunes en productos ultraprocesados como refrescos, aguas saborizadas y esos postres bajos en calorías que tanto nos gustan.
La investigación destaca que estos edulcorantes son consumidos a menudo por quienes buscan reducir su ingesta de azúcar, especialmente aquellos que padecen diabetes. La muestra incluyó a 12.772 adultos brasileños con una edad promedio de 52 años, quienes participaron en el Estudio Longitudinal Brasileño de Salud del Adulto entre 2008 y 2019. Al inicio, los participantes completaron cuestionarios sobre su dieta, lo que permitió clasificarlos en tres grupos según la cantidad de edulcorantes consumidos.
El grupo que menos consumía promedió 20 mg al día, mientras que el que más se despachó llegó a 191 mg diarios, ¡equivalente a una lata de refresco light! El sorbitol fue el rey del consumo, con un promedio de 64 mg al día. Durante ocho años, los participantes realizaron pruebas para evaluar su memoria, lenguaje y velocidad de procesamiento en tres momentos distintos.
Los resultados son alarmantes: quienes consumieron más edulcorantes presentaron un deterioro cognitivo un 62% más rápido, lo que se traduce en aproximadamente 1,6 años adicionales de envejecimiento cerebral. El grupo intermedio mostró un deterioro del 35% más rápido, equivalente a 1,3 años de envejecimiento. ¡Una locura!
El análisis detallado reveló que el vínculo entre el uso de edulcorantes y el deterioro de la función cerebral fue más fuerte en personas con diabetes. En adultos menores de 60 años, el consumo elevado de estos productos estuvo relacionado con una caída más rápida en la fluidez verbal y la cognición general. Sin embargo, no se notaron diferencias significativas en los mayores de 60 años.
Y si pensabas que todos los edulcorantes eran iguales, ¡te equivocas! La investigación relacionó el aspartamo, la sacarina, el acesulfamo-K, el eritritol, el xilitol y el sorbitol con un deterioro acelerado de la cognición, especialmente la memoria. Pero la tagatosa, por suerte, no mostró asociación con el deterioro cognitivo.
La doctora Claudia Kimie Suemoto, profesora de la Universidad de São Paulo y autora principal del estudio, afirmó: "Los edulcorantes bajos en calorías o sin calorías suelen considerarse una alternativa saludable al azúcar; sin embargo, nuestros hallazgos sugieren que ciertos edulcorantes pueden tener efectos negativos en la salud cerebral con el tiempo". Además, advirtió que quienes padecen diabetes tienden a usar más estos productos, lo que podría incrementar su exposición a los efectos nocivos.
El estudio también reconoce que tiene sus limitaciones. Se trata de un trabajo observacional, así que solo puede establecer asociaciones, no causalidad. Y ojo, que los datos sobre la dieta fueron autodeclarados, lo que puede afectar la precisión del consumo reportado. Además, no se incluyeron todos los edulcorantes del mercado, lo que limita la posibilidad de generalizar los resultados.
Por último, tanto la Academia Estadounidense de Neurología como la revista Neurology resaltan la necesidad de realizar más investigaciones para confirmar estos resultados y ver si otras alternativas al azúcar refinado, como el puré de manzana, la miel o el azúcar de coco, pueden ser opciones más seguras para nuestra salud cerebral. ¡Así que a cuidarse, che!