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Lágrimas que unen

El periodista que conmovió a Scaloni: de chofer a las lágrimas por la Selección y el sueño de Messi

Maximiliano De Vita Lemus, un colega que pasó de manejar un auto a emocionar al DT de la Selección, nos cuenta su dura historia y el anhelo de hablar con Leo.

El periodista que conmovió a Scaloni: de chofer a las lágrimas por la Selección y el sueño de MessiCrédito: Infobae

La pregunta que le hizo a Scaloni fue directa al corazón: "¿Es lo mejor que te pasó en la vida futbolística, haber jugado y dirigido a Leo?". El Gringo empezó a contestar, pero de golpe paró todo. Vio a Maximiliano emocionado y le soltó: "Está llorando este...". Y ahí, nuestro colega no se guardó nada: "Me diste la alegría más grande de mi vida", le contestó, con el alma en la mano.

Esa emoción venía de lejos, de un 2022 que lo había golpeado. Tenía todo listo para ir a Qatar, pero el sueño se le hizo pelota. Tuvo que ver el Mundial de otra forma, laburando en transmisiones con amigos, y el fútbol fue su cable a tierra. "Me desbordó y me refugié en el Mundial para canalizar mi angustia", confesó, encontrando paz en cada gol de la Scaloneta. Hasta sintió que su vieja, que no está desde 2017, lo iluminó en ese momento. "Andá por ese lado, preguntale por Messi, porque va a ser su último partido", pensó. Y así, a mitad de la conferencia, cambió el rumbo de su pregunta.

Ahora tiene otra meta: hablar con Messi. "Me queda una última bala", dice, refiriéndose a la zona mixta del partido. Lo vio crecer desde las juveniles y siente que es el momento de cumplir ese sueño pendiente, el de hacerle una pregunta al capitán, algo que se le escapó varias veces. "Me voy a matar para conseguirlo", promete.

Desde 2016 cubre a la Selección. Estuvo en la presentación de Scaloni, cuando eran apenas diez o doce colegas. "Este tipo nos va a dar la mejor alegría del universo", se dijo a sí mismo en ese momento. Y el tiempo le dio la razón. Además, su compañera, que estudia periodismo y perdió la voz, lo inspira. Él la ayuda a cubrir eventos, a preguntar en conferencias con una aplicación, demostrando que no hay límites para la pasión.

Aunque la situación económica es un garrón –hace días le sacaron el auto, su fuente de laburo–, Maximiliano no baja los brazos. Hace streaming de deportes, busca cómo seguir adelante. Su sueño es vivir del periodismo, porque haciendo esto, confiesa, es feliz. Un ejemplo de que la pasión, a veces, puede más que cualquier quilombo.

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