¡Zarpado! Messi metió doblete, llevó al Inter Miami a la final y confesó: "Me sentía con miedo"
El capitán argentino se puso la camiseta de héroe de nuevo, a pesar de las molestias, y fue clave para que el Inter Miami gane el Clásico del Sol y avance a la final de la Leagues Cup.
A los 38 años, Lionel Messi sigue demostrando que es un fenómeno. Aunque venía arrastrando una molestia muscular que lo había dejado afuera de varios partidos, la Pulga se la jugó y salió de titular en el Clásico del Sol contra Orlando City. ¡Y cómo rindió! Fue la figura total para que el Inter Miami diera vuelta un 0-1 y ganara 3-1, con dos goles suyos, metiéndose así en la final de la Leagues Cup.En la primera mitad, en el Chase Stadium, a Leo se lo notaba un poco apagado, como si le faltara esa chispa de siempre. Para colmo, el equipo visitante se puso arriba con un gol de Marco Pasalic. Pero en el segundo tiempo, el capitán de la Selección Argentina resurgió con todo. Empezó a tocar más la pelota, se animó a encarar y las chances de gol para los de casa no pararon de aparecer.El campeón del mundo con la Albiceleste avisó con un tiro libre que pasó cerquita. Y a los 77 minutos, se hizo cargo de un penal que le hicieron a Tadeo Allende. Frente al arquero Pedro Gallese, que es un especialista, Messi tomó carrera corta, hizo la pausa y la puso de zurda contra un palo, inalcanzable. Un golazo.Pero no se conformó con eso. A los 88, entró al área a pura gambeta, combinó con Jordi Alba que le devolvió la pared de memoria, y sacó un remate cruzado y rasante que hizo explotar a la hinchada y a todo el plantel. El resultado se selló en el descuento, con otra jugada de lujo: Luis Suárez habilitó a Telasco Segovia, que definió con mucha sutileza.Messi festejó con una alegría bárbara. Esta final del domingo 31 de agosto, a las 20:55, podría significar su tercer título con el equipo rosa. Además, le ganó a un rival que se le había hecho una verdadera bestia negra al Inter, ya que les había ganado los dos últimos partidos por goleada.Como broche de oro de una noche inolvidable, corrió al costado de la cancha para abrazarse con sus hijos Thiago, Mateo y Ciro, que lo esperaban para darle un abrazo.Y la perlita de la noche fue su confesión: "Quería estar. Desde que volví con Galaxy sentí una molestia y no me sentía cómodo. Me preparé para estar por lo importante que era, con un rival complicado, nos había ganado los dos partidos. En el primer tiempo me sentía con miedo, pero en el segundo tiempo me solté un poco más", contó en la transmisión oficial.