El Gobierno suma el quinto recargo al gas para financiar subsidios
Desde agosto, casi dos tercios de los usuarios de gas verán un nuevo incremento en sus boletas. Es para bancar el subsidio a las "zonas frías", y ya es la quinta vez que suben este cargo en lo que va del 2025.
El Gobierno volvió a meterle mano al recargo que pagamos casi dos tercios de los usuarios para bancar los subsidios de las "zonas frías". Y ojo, que no es la primera vez: ¡ya es el quinto aumento en lo que va del año!
A partir de agosto, este cargo sube al 6,8% sobre el precio del gas, y en algunos lugares puede ser aún más. El Ministerio de Economía, con la firma de Luis Caputo, oficializó esta medida que se suma a una lista que arrancó en 5,44% y no paró de crecer en estos siete meses.
Este recargo, que busca cubrir el Fondo Fiduciario para las zonas con inviernos más crudos, ahora lo pagamos nosotros, los que no vivimos en esos lugares. El Gobierno dice que quiere que el sistema sea "autosustentable" y así sacarle la pata al Tesoro. En criollo: la plata que antes ponía el Estado, ahora la ponemos nosotros.
Acuérdense que este beneficio se había ampliado en 2021, con un empuje de Máximo Kirchner, y llegó a más de cuatro millones de hogares con descuentos importantes. Pero ahora, desde el Ministerio de Economía, están revisando todo porque consideran que se fue de mambo y que la expansión fue más política que por necesidad climática.
Y como si fuera poco, detectaron que había casi 140 mil usuarios que tenían más de un medidor y se estaban llevando el 50% de descuento en todos. Ahora, la Secretaría de Energía puso un freno: solo el medidor principal tendrá el beneficio completo, los demás pasarán a 30%. Un intento por "ordenar el quilombo" y que la plata rinda más.
Todo esto se da en un contexto de ajuste fiscal fuerte. De hecho, en los primeros siete meses de este año, el gasto en subsidios de luz y gas bajó más de 2.100 millones de dólares comparado con el año pasado. Para el Gobierno, esta poda es clave para mantener el superávit y cumplir con su plan económico.
Así que, mientras el Estado se ahorra unos buenos mangos y festeja el superávit, a nosotros nos sigue llegando la cuenta. Una vez más, la frazada es corta y parece que siempre nos toca a los mismos arrimar el hombro.