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Le Corbusier Visionario

Hace 60 años nos dejaba Le Corbusier, el arquitecto que ya pensaba en el clima y el futuro de nuestras ciudades.

Se cumplen seis décadas sin el suizo-francés que revolucionó el diseño de las ciudades. Sus ideas sobre cómo construir en armonía con la naturaleza siguen siendo clave hoy para combatir el cambio climático.

Hace 60 años nos dejaba Le Corbusier, el arquitecto que ya pensaba en el clima y el futuro de nuestras ciudades.Crédito: Infobae

Brigitte Bouvier, directora de la Fundación Le Corbusier, lo definió como "el primer arquitecto globalizado". Y no es para menos. ¿Un ejemplo? En la ciudad de Chandigarh, en India, que él diseñó después de la división con Pakistán en 1947, experimentó con ventilación natural y los famosos "brise-soleil", esos quiebrasoles que ayudan a manejar el sol. Allí levantó el Complejo del Capitolio, con edificios de estilo brutalista, sobrios y de hormigón, que hoy son Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO junto a otras 16 obras suyas en siete países, ¡incluida la Argentina!

Más de medio siglo después, sus principios siguen vigentes. Bouvier asegura que Le Corbusier fue un "innovador constante" y que "la naturaleza estaba en el centro de su vida". Tanto es así que ya en 1933 decía que los materiales para urbanizar eran el sol, el espacio, los árboles, el acero y el hormigón armado. Su obsesión por la luz natural es clave en obras como la Casa Jeanneret o la Casa La Roche en París, llenas de espacios abiertos y ventanales.

Pero no todo fue color de rosa. Como suele pasar con los grandes, Le Corbusier también tuvo su lado polémico. Algunos lo vincularon al régimen pro-nazi de Vichy. Sin embargo, desde la Fundación Le Corbusier aclaran que, aunque necesitaba relacionarse con el poder para construir, no creen que fuera fascista. De hecho, en 1942 se fue de allí y encontró encargos en la Unión Soviética, construyendo el Centrosoyuz en Moscú en 1935.

Otra crítica fue su sistema "Modulor", que usaba la medida de un hombre de 1,83 metros como estándar para sus diseños. Hoy, algunos lo ven "reduccionista", pero en su defensa, en edificios como la Unité d’habitation de Marsella, las paredes eran pizarras para que los chicos pudieran dibujar a su altura. Un tipo terco, sin dudas, que necesitó mucha garra para imponer ideas tan revolucionarias en su tiempo. Un verdadero visionario que nos dejó un legado enorme para pensar nuestras ciudades.

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