Francia en jaque: la incertidumbre política hunde la Bolsa de París y dispara la preocupación por la deuda
La crisis política en Francia desata un temblor en los mercados europeos, con la Bolsa de París en rojo y el costo de la deuda disparado por la inestabilidad del gobierno.
Los números hablan por sí solos: el índice CAC 40 de París perdió casi un dos por ciento en las primeras horas, y el europeo STOXX 600 también acusó el golpe. Los pesos pesados como BNP Paribas y Société Générale vieron caer sus acciones cerca del 7%, una señal clara de la preocupación de los inversores. Temen que le bajen la calificación a Francia, y con razón, porque estos bancos tienen un montón de deuda pública encima.
El nudo de la cuestión está en el gobierno. El primer ministro, François Bayrou, anunció que el 8 de septiembre va a pedir un voto de confianza en el Parlamento. Esto después de que la oposición le dijera "no" a su plan de ajuste de 44.000 millones de euros, que incluía achicar los feriados y el personal estatal. Un recorte que no cayó bien, ni ahí.
El problema es que la mayoría de los partidos de la oposición –desde la ultraderecha hasta la izquierda radical y los ecologistas, y hasta los socialistas– ya dijeron que van a votar en contra. Con ese panorama, las chances de que el gobierno de Bayrou zafe son casi nulas. Todo esto viene de arrastre desde que el presidente Emmanuel Macron disolvió la Asamblea el año pasado, dejando un Parlamento recontra dividido.
Bayrou no se guardó nada y advirtió que el país tiene que "enfrentar el peligro inmediato del sobreendeudamiento". La deuda pública francesa ya está en el 114% del PBI, la tercera más alta de la Eurozona, después de Grecia e Italia. La idea es bajar el déficit al 4,6% para 2026 y al 2,8% para 2029, y de paso, tener más plata para gastos militares, como prometieron a la OTAN.
Y por si fuera poco, la cosa no ayuda a nivel internacional. La decisión de Donald Trump en Estados Unidos de rajar a la gobernadora de la Reserva Federal por un tema de préstamos hipotecarios, también sumó incertidumbre. Cada vez que tocan la independencia de un banco central, los mercados se ponen nerviosos.
Así las cosas, Francia vive días de mucha tensión, a menos de dos semanas de esa votación clave. La gente y los sindicatos ya están organizando una jornada para "paralizar Francia" dos días después de la moción. Esto nos muestra cómo la inestabilidad política, aunque sea lejos, puede mover los cimientos de la economía y afectar la vida de todos. Un recordatorio de que la estabilidad es un bien preciado, acá y en cualquier lado.