El quilombo político sacude los mercados: ¿Habrá más tasas para frenar al dólar?
El escándalo político y la tensión en el Congreso tienen a los mercados con los pelos de punta. Los inversores dudan, el dólar se recalienta y el Gobierno podría subir las tasas de interés para intentar calmar la demanda.
Con este panorama, los bonos y las acciones, que venían con un poquito de aire, empezaron a achicar sus ganancias sobre el final de la semana pasada, y el temor es que esa mala racha siga. Las consultoras ya están avisando que la cosa no pinta bien. La gente que tiene plata metida en el mercado se pregunta qué va a pasar, y esa duda se traduce en una mayor demanda de dólares, buscando refugio ante la tormenta que se asoma.
Ante esta situación, el Gobierno está evaluando qué hacer. La idea es mantener las tasas de interés altas para que el dólar no se dispare y la inflación siga bajando, aunque los números de actividad económica ya muestran un freno importante. Según la consultora FMyA, a pesar de que el dólar se mantuvo más o menos quieto y la inflación dio un respiro, no lograron estabilizar las tasas, lo que complica el panorama.
Las elecciones en la Provincia de Buenos Aires son clave, ya que marcan un termómetro para octubre. Si al oficialismo no le va bien en septiembre, los analistas de FMyA prevén que el dólar podría subir y los bonos caer en las semanas siguientes. Sin embargo, si Milei gana en octubre, la situación podría revertirse. Es un escenario de mucha especulación y "semanas picantes" para los que invierten.
Otros especialistas, como los de Equilibra, plantean dos caminos después de los comicios: o bajan las tasas si hay un triunfo oficialista que calme las aguas, o hay que ajustar el tipo de cambio para ganar competitividad, lo que traería más inflación y recesión. Desde el Banco Santander también ven desafíos, con el Congreso queriendo aumentar el gasto y las tasas de la deuda local por las nubes, lo que complica el objetivo fiscal.
EconViews, por su parte, remarca que la economía ya no solo se frenó, sino que está retrocediendo. La actividad cayó en junio y las proyecciones de crecimiento para el año que viene se achican. El Gobierno apuesta a "aguantar" con una política monetaria súper restrictiva hasta las elecciones, esperando que la gente valore el dólar controlado y la inflación a raya. Pero la frazada ya está quedando corta y el impacto en el bolsillo se siente cada vez más.
La consultora F2 de Andrés Reschini agrega que, a pesar de que el contexto internacional podría ser más favorable (con el dólar más débil afuera y la soja en suba), los activos argentinos no levantan cabeza. La política y la incertidumbre electoral tienen al mercado en un estado de nerviosismo constante, empujando a exigir mayores rendimientos en pesos.
En resumen, todas las consultoras coinciden: se vienen semanas de alta tensión. El dólar va a tener mucha demanda por cobertura, y los bonos y acciones pueden seguir sufriendo. La reflexión final es que, en Argentina, "el largo plazo" es bancarse el temporal hasta que pasen las elecciones de octubre. Toca apretar los dientes y esperar.