Alerta del FMI: En 2026, casi la mitad del gasto público se irá en jubilaciones y pensiones
Un informe del Fondo Monetario Internacional muestra un cambio profundo en cómo el Estado gasta la plata: los haberes jubilatorios van a ser la prioridad número uno, dejando atrás a subsidios y obra pública.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) publicó un informe que revela un cambio clave en las cuentas del país. Para el año 2026, casi la mitad de todo lo que el Estado gasta en su funcionamiento principal, lo que llamamos "gasto primario", estará destinado a pagar jubilaciones y pensiones. Es un salto grande si pensamos que en 2023 representaban poco más de un tercio.Este aumento en el peso de los haberes jubilatorios no se da porque sí. Viene de la mano de una reducción importante en otras áreas. Por ejemplo, los subsidios a la energía y al transporte, que antes eran un gasto importante, van a reducirse a la mitad. Lo mismo pasa con la obra pública y las transferencias a las provincias, que también verán achicarse su participación.Desde el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf) lo confirmaron: para 2026, el 46% del gasto primario se lo llevarán jubilaciones y pensiones, cuando hace apenas tres años era el 34%. Es decir, de cada cien pesos que gasta el Estado sin contar la deuda, casi cincuenta irán a los jubilados.Mientras tanto, otros gastos como los salarios estatales y los programas sociales mantendrán su proporción, aunque en la práctica el poder de compra puede variar. El FMI también proyecta que, entre 2025 y 2026, el gasto en jubilaciones subirá un 6,5% real, mientras que los subsidios al transporte se desplomarán más del 50%.Si bien el FMI calcula una mejora en el superávit primario para 2026, llegando al 2,2% del PBI, hay un problema. El pago de intereses de la deuda se duplicaría, pasando del 1,2% al 2,2% del PBI. Esto significa que, al final de la cuenta, el resultado fiscal general quedaría en equilibrio, neutralizando la mejora inicial.En cuanto a los ingresos, se espera un repunte en la recaudación tributaria para 2026, llegando al 17,3% del PBI. Sin embargo, el Iaraf subraya que, aunque el gasto primario se mantenga constante respecto al PBI después de la baja de 2024, la forma en que se distribuye la plata cambiará radicalmente.En resumen, la Argentina llegará a 2026 con un gasto previsional que será casi la mitad de todo el gasto primario. Esto pone en el centro de la escena la sostenibilidad de las cuentas públicas, que no solo dependerá de achicar subsidios o recaudar más, sino de cómo se maneje el gasto en jubilaciones, que se vuelve la variable más pesada de las finanzas del país.