A 40 años de la caída del Clan Puccio: la historia del terror que secuestraba, cobraba y mataba en su propia casa
Recordamos el caso de Arquímedes Puccio y su familia, quienes raptaban empresarios adinerados, los mantenían cautivos en su casona de San Isidro y los asesinaban sin piedad.
Este mes se cumplen cuatro décadas desde que la Argentina se sacudió con una historia de terror que parecía sacada de una película: la caída del Clan Puccio. Aquella familia de San Isidro, con fachada de gente bien, escondía un secreto escalofriante que dejó a todos helados.Al frente de esta banda criminal estaba Arquímedes Puccio, el padre, un tipo con una frialdad zarpada. Su método era perverso: elegían a empresarios con buena billetera, los secuestraban y los mantenían encerrados en un calabozo mugriento, ¡dentro de su propia casona familiar!Lo más indignante de todo era la promesa vacía. Les decían a los desesperados familiares que si pagaban el rescate, sus seres queridos volverían a casa sanos y salvos. Pero era todo una farsa macabra: la plata la cobraban igual, pero a las víctimas las terminaban asesinando sin piedad.Y lo que más impactó fue la participación de toda la familia. Sus hijos, algunos de ellos rugbiers, no se quedaron afuera de este quilombo. Cada uno tenía un rol en esta maquinaria del horror. Hasta Epifanía Calvo, la madre, estuvo involucrada en mayor o menor medida, y hoy vive bajo el anonimato en San Telmo.Este caso marcó a fuego a nuestra sociedad, mostrando la cara más oscura de la ambición y la crueldad. Cuarenta años después, el recuerdo de los Puccio sigue siendo un escalofrío que nos atraviesa, una advertencia de que el mal puede esconderse detrás de la puerta de al lado.