¡Se destapó la olla! Un manuscrito perdido por 150 años revela el quilombo familiar por la herencia de Shakespeare
Encontraron un documento clave en los archivos de Inglaterra que destapa las fuertes peleas familiares por la casa de William Shakespeare. Una pieza fundamental para entender su historia.
Imaginate: después de 150 años, ¡apareció un testamento que estaba perdido! Este documento, que reavivó un chismecito familiar viejo, nos cuenta detalles inéditos sobre la herencia de nada menos que William Shakespeare, ese escritor inglés que todos conocemos. El manuscrito, escrito en 1642 por Thomas Nash, el marido de la nieta del dramaturgo, estaba guardado en una caja sin nombre en los Archivos Nacionales del Reino Unido.Este hallazgo no solo tira luz sobre la vida familiar de Shakespeare, sino que destapa un verdadero quilombo por la propiedad de "New Place", la última casa donde vivió el autor en Stratford-upon-Avon. Parece que las cosas no fueron tan tranquilas como se pensaba.El responsable de este descubrimiento fue el Dr. Dan Gosling, un especialista en documentos legales, que andaba revisando cajas viejas del siglo XVII sin catalogar. Según contó en The Guardian, el testamento estuvo desaparecido de la vista por unos 150 años, y ahora, por primera vez en más de un siglo, está disponible para que cualquiera lo consulte. ¡Un golazo para los investigadores!El testamento de Thomas Nash, fechado en 1642, dejaba la famosa casa "New Place" a su primo Edward Nash. Pero ojo, porque Shakespeare ya había dejado esa misma casa a su hija Susanna y a su nieta Elizabeth. ¡Ahí se armó la gorda! Cuando Thomas murió en 1647, Susanna y Elizabeth no se quedaron calladas y se negaron a cumplir esa última voluntad, reclamando lo que era suyo por herencia directa del mismísimo Shakespeare.Obviamente, Edward Nash no se quedó de brazos cruzados y llevó el caso a la justicia. Durante el juicio, Elizabeth, la nieta de Shakespeare, explicó que la casa la habían recibido directamente de su abuelo. El tribunal pidió ver el testamento de Thomas Nash, y así fue como el documento terminó archivado y olvidado por siglos, hasta ahora.Aunque no sabemos el final exacto de esa pelea judicial, parece que Edward nunca puso un pie en "New Place". La casa, que Shakespeare compró en 1597 y fue su hogar hasta su muerte, terminó en manos de otra familia y fue demolida en 1702. Pero este testamento encontrado es clave para entender mejor la historia familiar de uno de los escritores más grandes de todos los tiempos. ¡Ahora sí que se cierra un capítulo de misterio!