Del casino al Olimpo Rojo: La increíble historia del Chivo Pavoni, el capitán que lo ganó todo con Independiente
Antes de ser leyenda en Independiente, Ricardo Pavoni era crupier en un casino uruguayo. Un llamado lo cambió todo para el capitán más ganador del Rojo, que levantó 12 títulos en 12 años.
Imaginate esto: estás laburando de crupier en un casino, repartiendo fichas, y el fútbol es solo un hobby que no te da para parar la olla. De repente, una madrugada, te golpean la puerta y te dicen "Independiente te compró". Así le cambió la vida a Ricardo Elbio Pavoni, el "Chivo", que pasó de las mesas de juego a ser el capitán más glorioso del Rey de Copas.Es que en los años 60, ser futbolista no te llenaba los bolsillos como ahora. El Chivo, que ya era crack y hasta jugaba en la Selección Uruguaya, ganaba una miseria en Defensor Sporting. El casino le daba mucha más guita, así que se la pasaba laburando de noche y entrenaba si tenía ganas. Cuando le llegó la oferta del Rojo, no tenía ni idea de cuánta plata pedir, y tuvo que pedirle consejo a un veterano.Al final, no le dieron el millón de pesos que le aconsejaron, pero los 40 mil que le pagaron por venir a Independiente igual eran una fortuna para la época. Llegó a Avellaneda, se hospedó en un hotelito con otros compañeros y arrancó una carrera que lo llevaría a la gloria. Pero ojo, ser figura no significaba andar en autos de lujo; el Chivo se compró su primer Fiat 600, cero kilómetro y en cuotas, ¡cinco años después de llegar!Durante 12 años, el Chivo se puso la camiseta de Independiente 502 veces, metió 65 goles y levantó 12 títulos, ¡cinco de ellos Libertadores! Fue el capitán eterno de la era dorada del Rojo, ese equipo que era temido en todo el continente. Y lo más zarpado es que, a sus 82 años, sigue siendo un tipo humilde, que no alardea de nada y hasta se critica por los partidos donde jugó mal. Dice que no era diferente, solo se metía en las discusiones por el grupo.Cuando colgó los botines a los 32 años, no fue fácil. Estuvo un año sin saber qué hacer, hasta que un amigo lo metió en un banco. Sí, el ídolo de Independiente laburando con cheques. Después, volvió al club en inferiores, pero siempre con un ojo en el futuro. Ah, y una perlita: el famoso "entretejido" capilar que usaba, que lo hizo famoso en publicidades, se lo puso estando todavía en actividad ¡porque le dolía que le dijeran "pelado"!Hoy, el Chivo sigue yendo al predio de Independiente, su casa, donde es una leyenda viva. A pesar del frío y de la edad, él dice que no puede no ir. "Acá no tengo ningún drama, esta es mi casa", asegura, mientras saluda a todos con una sonrisa. Un verdadero símbolo de un fútbol que ya no existe, pero que dejó una marca imborrable en la historia del Rojo.