San Lorenzo, un quilombo: Renunció el vice que manejaba el club y apareció el que grabó el video de Moretti
La crisis en Boedo no para: Julio Lopardo dejó su cargo mientras el presidente con licencia amaga con volver. Además, habló por primera vez el hombre detrás de la cámara oculta que expuso a Moretti.
La vida en San Lorenzo de Almagro es un verdadero culebrón. Cuando parecía que la cosa no podía ponerse peor, se sumaron más problemas. El club está en un manso quilombo, con renuncias importantes y un presidente que amaga con volver en medio del escándalo.El que dijo basta fue Julio Lopardo, el vicepresidente primero que venía llevando el timón del Ciclón mientras Marcelo Moretti está de licencia. Aunque se bajó de la vicepresidencia, Lopardo sigue en la Comisión Directiva, pero su salida es un cimbronazo. Y ojo, porque Javier Allievi, otro vocal, también puso su renuncia sobre la mesa, con una condición: si se van dieciséis directivos más, el club podría quedar acéfalo y tener que llamar a elecciones. ¡Tremendo!Todo este lío arrancó con el famoso video que mostró a Moretti recibiendo 25 lucas verdes en el despacho presidencial. Desde abril, el presidente está de licencia, pero este lunes se apareció por la sede de Avenida La Plata, y eso no cayó bien entre varios dirigentes que no lo quieren de vuelta.Y para sumarle más condimento, apareció en escena Alejandro Rojas, el hombre que filmó la cámara oculta. Por primera vez, Rojas contó su versión de los hechos. Dijo que lo "contrataron" para hacer el video, que lo hizo "porque le pagaban". "Me llamo Ale Rojas, yo soy el que grabó el video de Moretti. Estoy dispuesto a hablar. A mí me llamaron y me contrataron para hacer el video ese, una gente. Fui y lo hice porque me pagaban", soltó sin pelos en la lengua.Rojas acompañó a María José Scottini, la mujer que entregó la plata, en las reuniones. Contó que hubo dos encuentros: en el primero, Moretti recibió 20 mil dólares, y en el segundo, los otros 5 mil. Lo más picante es que, según Rojas, la plata era "una deuda" y no tenía que ver con el hijo futbolista de la mujer, como se rumoreaba. "Me pidieron ponerme los anteojos y grabar cuando el señor Moretti recibiera el dinero. Por lo que escuché, era una deuda que tenían con él y querían tener eso para guardarlo no sé para qué", detalló.Y remató: "Me dijeron que lo grabara sí o sí en su despacho para que se viera que era ahí. Era una deuda que se ve que tenían con él y por lo que escuché le decían (a Scottini) ‘aprovechá y pedile por el pibe’. Pero la deuda era por otra cosa, no sé por qué le debían. Quisieron armar algo para perjudicarlo. Yo no tengo nada en contra de él, nunca me hizo nada. Me di cuenta cuando me peleé con esta gente. Sí, era para hacerle una cama". O sea, para Rojas, le tendieron una trampa.Ahora, la pelota está del lado de la AFA, que tiene que resolver el tema en su Tribunal de Ética, y también de la Justicia, que tiene la última palabra. Mientras tanto, San Lorenzo sigue en la cuerda floja, con un futuro más incierto que partido de fútbol con el VAR. ¿Se viene otro capítulo de esta novela o el Ciclón se pone las pilas de una vez?