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Sandro: El Hombre

El Sandro que nadie veía: La vida secreta de Roberto Sánchez en su búnker de Banfield, lejos de los escenarios y las nenas

A 80 años de su nacimiento, recordamos a Roberto Sánchez, el hombre sencillo que se escondía del "Gitano" en su casa de Banfield, un búnker donde encontró el amor verdadero y la paz.

El Sandro que nadie veía: La vida secreta de Roberto Sánchez en su búnker de Banfield, lejos de los escenarios y las nenasCrédito: Infobae

El "Gitano" Sandro, ese que hacía delirar a las multitudes con su pelvis y su voz, era solo una parte de la historia. Puertas adentro de su casa de Banfield, en la calle Beruti, el mito se desvanecía. Ahí, entre sus paredes, nacía Roberto Sánchez, un tipo más del barrio, lejos de los flashes.Nacido un 19 de agosto de 1945, hoy hubiera soplado 80 velitas. Aunque vino al mundo en Capital, su infancia transcurrió en Valentín Alsina, Lanús. De pibe, el estudio no era lo suyo; prefirió laburar con su viejo y después se rebuscó con otras changas. Pero la música lo llamaba, y con su primera guitarra, siguiendo los pasos de Elvis, se lanzó. Primero con Los del Fuego, después como solista, conquistando corazones.Con la fama, llegó la necesidad de privacidad. En esa época, los artistas mantenían un halo de misterio, nada de redes sociales ni mostrar la vida como un reality. Por eso, Roberto se refugió en su mansión de Banfield, un verdadero búnker con muros altos. Aunque las "nenas" se juntaban en la puerta cada aniversario, solo unas pocas privilegiadas lograban pasar la recepción para un saludo o una foto, porque adentro, el Gitano se convertía en Roberto, el de entrecasa.Detrás de esos muros, la vida era mucho más simple. Por años, se dedicó a cuidar a su madre, Nina, que estaba enferma. Fue así como conoció a María Elena Fresta, contratada para ayudar con Nina. Ella, una mujer sencilla, ajena al glamour, se ganó el corazón de Roberto. Estuvieron juntos unos quince años, lejos de los flashes y las portadas, demostrando que el amor no entiende de fama.Pero el destino tenía otra jugada. Un día, Roberto conoció a Olga Garaventa, la secretaria de su representante, a quien había cruzado mil veces sin prestarle atención. Con ella, el flechazo fue tremendo. Olga era de esas mujeres "posibles", como él las llamaba, de las que lo enamoraban de verdad. Después de un cortejo romántico, se casaron el 13 de abril de 2007, en ese mismo búnker, con él ya con 61 años y su salud complicada.Los últimos años fueron una pelea dura contra la enfermedad. Olga, su compañera incondicional, estuvo a su lado hasta el final, en una etapa sin escenarios ni gritos de las "nenas", solo médicos y esperanzas. Roberto Sánchez nos dejó el 4 de enero de 2010, a los 64 años, después de una larga lucha. Pero Sandro, el Gitano, ese sí que sigue vivo, eterno, en el corazón de sus fanáticas, las que hoy, a 80 años de su nacimiento, lo siguen recordando con el mismo amor de siempre.

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