Un exparticipante de Gran Hermano debutó en Cuestión de peso y sorprendió con sus confesiones: "Llegó el momento de un cambio"
El ex Gran Hermano, Ariel Ansaldo, entró a "Cuestión de Peso" y no se guardó nada: ¡leche de litro, mamadera hasta los 12 y confesiones picantes sobre su cuerpo! ¿Se pondrá las pilas para bajar esos kilitos?
¡Agarrate, Catalina, que llegó el Big Ari! Ariel Ansaldo, el que todos recordamos de Gran Hermano, se mandó a mudar a "Cuestión de Peso" y ya está dando que hablar. El programa de Eltrece, con Mario Massaccesi al frente, lo recibió con los brazos abiertos y él... ¡se destapó como una gaseosa!
Con 48 pirulos y casi 150 kilos, Ari no se achicó y contó toda la verdad de la milanesa. "Llegó el momento de enfrentar un gran cambio y sacrificio, de salir de una vez por todas de mi zona de confort", soltó, dejando claro que va con toda la furia a cambiar su vida.
Pero lo que dejó a todos boquiabiertos fue su confesión sobre la comida. ¡El tipo le entra a la harina como loco! "Lo que me pierde a mí son las harinas, la pizza. Una crocante de muzzarella, una fugazzetta rellena", admitió, como quien confiesa un pecado.
Y si pensabas que ya lo habías escuchado todo, ¡agarrate! Resulta que el muchacho se manda un litro de leche fría todas las noches antes de dormir. ¡Un litro! "La leche me da vida, bienestar", dijo, dejando al nutricionista Sergio Verón con la boca abierta, que lo apodó "un ternero".
Pero la frutilla del postre fue cuando contó que tomó mamadera hasta los 12 años. ¡Doce años! "La dejé cuando pasé de la primaria al secundario", explicó, dejando a todos con la mandíbula en el piso. ¡Mansooooo!
Y para rematarla, se sinceró sobre los cambios en su cuerpo: "Ahora que engordé, tengo el pubis adiposo, no me gusta. Esa parte me da bronca, y el culo, yo tenía lindo culito. Ahora también se me cayó y hay unos pocitos de celulitis". ¡El tipo no tiene filtro!
Ahora, la pregunta del millón: ¿se pondrá las pilas Big Ari para bajar esos kilitos de más? Él dice que va con todo y que quiere superar la meta de bajar más de un kilo y medio por semana. ¡Ojalá que sí! Porque si se lo propone, seguro que lo logra. ¡A ponerle garra, campeón!