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Adiós, Daniel

El último adiós a Daniel Divinsky, el editor que le sacó jugo a la vida: "Hay que acordarse de la gente, el amor importa"

Editores, escritores, lectores y amigos despidieron a Daniel Divinsky en el Parque de la Memoria. Cenizas al río y recuerdos imborrables de un hombre que amó las palabras y la democracia.

El último adiós a Daniel Divinsky, el editor que le sacó jugo a la vida: "Hay que acordarse de la gente, el amor importa"Crédito: Infobae

En el Parque de la Memoria, junto al Río de la Plata, despidieron a Daniel Divinsky, el editor que publicó a Mafalda, Rodolfo Walsh y tantos otros. Un sábado al mediodía, con el sol brillando como si entendiera que era momento de celebrar una vida bien vivida.


Entre los presentes, escritores como Claudia Piñeiro y Verónica Sukaczer, editores como Guido Indij, y periodistas como Carlos Ulanovsky. También estaba Liliana Szwarcer, su última esposa, con una bolsa verde que guardaba el último adiós.


Al principio costó romper el hielo. Pero después, uno a uno, los recuerdos empezaron a fluir. Guido Indij abrió el juego: "Si alguien quiere decir algo...". Y ahí nomás, las anécdotas, las risas, y también la emoción, empezaron a llenar el aire.


Liliana contó de su reencuentro en 2009, de ese casamiento insólito donde no hubo anillos, pero sí mucho amor. Pero el momento más emotivo fue cuando habló Iván, el nieto de Daniel Divinsky. "Fue un amigo, un padre. Cuando no hubo nadie, él estuvo. Lo amo", dijo, con la voz quebrada.


Iván también recordó la herencia que le dejó su abuelo: "Tener curiosidad de conocer a la gente, porque todos tienen una historia". Y remató: "Hay que acordarse de las historias, hay que acordarse de la gente, te tiene que importar. La gente importa, el amor importa".


Verónica Sukaczer, por su parte, destacó la generosidad de Divinsky. "Me resultó insólito que alguien fuera tan generoso". Eleonora Molina, la mamá de Iván, señaló que era significativo que la despedida fuera en el Parque de la Memoria, "porque Daniel hizo mucho por la democracia en la Argentina".


Liliana contó que a Divinsky le encantaba leer, y que cuando dejó de editar descubrió el placer de leer por leer. Una lectora agradeció por Mafalda, "una figura central en la formación de una generación".


Y así, entre anécdotas y recuerdos, llegó el momento de despedirlo. Liliana abrió la bolsa verde y volcó las cenizas de Daniel Divinsky al río. Aplausos, flores, y un "chau, Daniel, buen viaje" que quedó flotando en el aire.


Dos hombres tiraron recortes de diario, columnas. "¿Qué es?", preguntó alguien. "Palabras -contestaron-, palabras". Y sí, palabras para un hombre de palabras. Palabras que, como dijo su nieto, nos recuerdan que "la gente importa, el amor importa". Y que, como Divinsky, vale la pena sacarle jugo a la vida.

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