¿Y Antes de los Bancos? El Arte Primitivo que Desafía la Historia y el Mercado
Manos en la roca, cazadores prehistóricos, estatuillas misteriosas... ¿Cuándo empezó el arte? ¿Y qué rol tenía antes de que los billetes mandaran? Un viaje a las raíces de la creatividad humana.
¡Che, loco! ¿Quién dijo que el arte empezó con los cuadros carísimos y las galerías top? La historia es mucho más larga y, te diría, más zarpada. Antes de los mercaderes, los bancos y los canapés, ya andábamos dejando nuestra marca en el mundo.
Mirá si será vieja la cosa que, acá nomás, en Santa Cruz, tenemos la Cueva de las Manos, ¡con pinturas de hace más de 12 mil años! Pero eso no es nada. Unos investigadores encontraron en Indonesia una pintura de unos tipos cazando chanchos que tiene ¡¡¡51.200 años!!! ¡Una locura!
Algunos te dirán: "Ah, pero eso no es arte porque no lo hicieron para vender". ¿Y entonces? ¿Todo tiene que ser para hacer guita? Por suerte, antes de que existieran los billetes, ya había gente con ganas de crear, de expresarse. ¡Y eso es lo que vale!
¿Te acordás de la Venus de Willendorf, esa estatuilla gordita que encontraron en Austria? Tiene 30 mil años, y nadie sabe bien por qué la hicieron. ¿Era una diosa? ¿Un ideal de belleza? Lo que sí sabemos es que alguien se tomó el laburo de tallarla, de darle forma, de pintarla. ¡Un artista con todas las letras!
Claro, después vinieron los europeos y quisieron ponerle nombre y apellido a todo. "Esto es arte, esto no es arte". Como si ellos tuvieran la posta. Se armaron museos llenos de cosas traídas de otros países, y se olvidaron de que la creatividad está en todos lados, ¡y desde hace muchísimo tiempo!
La verdad es que el arte es mucho más que un negocio. Es una forma de comunicarnos, de dejar nuestra huella, de decir "yo estuve acá". Y no hace falta tener un título ni ser famoso para hacerlo. ¿Viste los grafitis en tu barrio? ¡Ahí tenés arte puro, sin filtros!
Desde los "60 existe una movida que se llama "arte relacional", donde lo importante es el encuentro, la interacción. Un artista cubano, Félix González-Torres, hacía pilas de caramelos para que la gente agarrara. Otro argentino, Gabriel Baggio, cocinaba sopa con su madre y su abuela en una galería. ¡Una cosa de locos!
El arte es un espacio de intercambio, de generar significados. Como esos tipos que pintaban animales en las cuevas, o como vos cuando escribís un mensaje en la pared. No necesitamos que un banquero nos diga qué es bueno y qué es malo. Solo necesitamos tener ganas de expresarnos.
Porque, al final del día, el arte nos completa. Aunque sea por un ratito. ¡Y eso no tiene precio, che!