La belleza de la semana: "Muchacha de verde", de Carlo Mense
A 55 años de su muerte, la vida de Carlo Mense: de figura clave del arte alemán a cambiar cuadros por comida. Una historia de guerra, arte y olvido.
Hoy se cumplen 55 años de la muerte de Carlo Mense, un artista que pasó de ser una figura central de la vanguardia alemana a cambiar sus cuadros por comida. ¡Tremendo bajón!
Nacido en 1886, Mense la tuvo fácil al principio. Vio la luz en una familia acomodada y estudió en la Academia de Arte de Düsseldorf. Se codeó con lo más granado del ambiente artístico, viajó por el mundo y pintó como los dioses. Sus obras reflejaban las influencias del impresionismo, el fauvismo y hasta el cubismo. ¡Un groso!
Pero la Primera Guerra Mundial le cambió la vida. Sirvió en el frente y se acercó a movimientos pacifistas. Después de la guerra, se sumó a la Nueva Objetividad, una corriente que buscaba representar la realidad de forma más sobria y realista. En esa época, se casó con la artista rusa Vera Baske y se mudó a Múnich.
En los años 30, la cosa se puso fea con la llegada del nazismo. Mense, como muchos artistas, tuvo que adaptarse. Vendió algunas obras al gobierno, pero también sufrió la confiscación de más de 30 de sus trabajos, que fueron considerados "arte degenerado". ¡Qué quilombo!
Durante la Segunda Guerra Mundial, Mense fue movilizado de nuevo y perdió su estudio en un bombardeo. Después de la guerra, nunca pudo recuperar su fama ni su posición. La penuria económica lo obligó a intercambiar cuadros por alimentos. ¡Imaginate! Un artista de su talla reducido a eso...
Mense murió en el olvido, pero su historia nos hace reflexionar sobre cómo la política y la sociedad pueden afectar la vida de un artista. Un tipo que supo brillar y que terminó apagándose en la miseria. Una lástima, che.