Para ver esta nota en internet ingrese a: https://www.delsurdiario.com/a/61296
Café y Tango

El Buzón, Pompeya y Homero Manzi: Un cafecito con historia que te llega al corazón

De Pompeya al mundo, un bar con tango, recuerdos y el alma de Homero Manzi. Un viaje a las raíces porteñas con aroma a café y sabor a barrio.

El Buzón, Pompeya y Homero Manzi: Un cafecito con historia que te llega al corazónCrédito: Infobae

"Nostalgias de las cosas que han pasado, arena que la vida se llevó, pesadumbre de barrios que han cambiado y amargura del sueño que murió".


Arranco con estos versos del maestro Homero Manzi, porque hoy no te voy a hablar del Obelisco ni de Puerto Madero, sino de la Pompeya de verdad, la que inspiró al poeta. Y de un café que es más que un café: El Buzón, en Esquiú y Tabaré.


Este bar, posta, tiene más historia que el dulce de leche. Imaginate que antes ahí estaba el Colegio Luppi, donde el mismísimo Manzi se crió. Dicen que desde la ventana veía las noches de Pompeya y se le llenaba el alma de tango. ¡Mirá si no será importante este lugar!


Y ojo al piojo, que por esos mismos años, otro groso como Jorge Luis Borges también andaba flasheando con el sur. Pero el sur de Borges era más de andar por Constitución y rajar para Adrogué. El de Manzi era más de barro, de laburo, de barrio posta.


Después del colegio, la manzana se dividió y en 1930 nació el bar. ¿Y el nombre? Por el buzón del correo que estaba enfrente, obvio. "Te espero en el buzón", "Nos vemos en el buzón", así era la movida. ¡Y quedó para siempre!


Ahora, el que le pone el pecho al Buzón es Arturo Antón, un uruguayo que antes laburó de mozo en lugares chetos de la city. Pero acá encontró su lugar en el mundo, rodeado de historias y de la magia de Pompeya.


Arturo te señala la esquina del herrero, el paredón de la curtiembre Luppi (¡que le dio laburo a todo el barrio!), el almacén de la esquina… Todo lo que Manzi cantaba en sus tangos está ahí, a la vuelta de la esquina.


Y hablando de la Curtiembre Luppi, fue clave para Pompeya. Los Luppi eran piolas y pusieron un colegio para los hijos de sus empleados. ¡De ahí salió Manzi, mirá vos!


En eso, se mete en la charla Humberto, un ex colectivero de la línea 6 que unía Pompeya con Retiro. ¡La 6! La primera que anduvo por Corrientes. Ahora la absorbió la 50, dice el pobre, con la nostalgia a flor de piel.


Pero la historia del buzón no termina ahí. En el "99, cuando privatizaron el Correo, quisieron sacar el buzón de la esquina. ¡Un papelón! Pero Gregorio Plotnicki, un vecino que coleccionaba cosas de la calle, armó un quilombo bárbaro y logró que lo volvieran a poner. ¡Un héroe!


Este Plotnicki era un personaje: fundó el Museo Manoblanca y creó la Orden del Buzón, para homenajear a los artistas que amaban el barrio. ¡Mirá si no era importante este bar!


Hoy, el Buzón abre de lunes a viernes, hasta las 4 de la tarde. Ya no está la movida de tango y poesía de antes. Pero el laburo sigue, con los clásicos de bodegón: tallarines con bolognesa, ravioles con estofado…


El lugar es un viaje en el tiempo: mesas de madera, paredes llenas de fotos de Gardel, de Manzi, de Ringo Bonavena (otro ídolo del barrio). Y, obvio, hinchas de Huracán a morir.


Manzi le dedicó tres tangos a Pompeya: Sur, Manoblanca y Barrio de tango. Y en cada uno, te pinta el barrio como era antes: el farol en la barrera, los perros ladrando a la luna, el tren que se va…


Desde 2013, El Buzón es un Bar Notable de Buenos Aires. Y bien merecido que lo tiene. Porque este lugar es más que un bar: es la memoria de Pompeya, el alma de Manzi, un pedacito de nuestro corazón.


Así que ya sabés, la próxima vez que andes por Pompeya, date una vuelta por El Buzón. Tomate un cafecito, charlá con Arturo y sentí el tango en el aire. ¡Te aseguro que no te vas a arrepentir!


Instagram: @cafecontado

Te puede interesar

Últimas noticias

Ver más noticias