¡Ídolo! A 40 años de "El Deporte y el Hombre", Pancho Ibáñez se sincera: "No quería ser un viejo haciendo eso"
Dejó una marca imborrable en la TV. Pancho Ibáñez, el genio detrás de "El Deporte y el Hombre", nos cuenta los secretos de su éxito, sus inicios ¡y por qué le dijo chau al programa! ¡Un grande!
Hay gente que nació con estrella, ¿viste? Y Pancho Ibáñez es uno de esos. Vozarrón que enamora, un castellano que da gusto escuchar, ¡y encima habla varios idiomas! Pero lo mejor de todo es que es un tipo de diez. De esos que te sentás a charlar y te quedás horas escuchándolo. Un capo total.
Tuve la suerte de cruzarme con él en un bar de Buenos Aires y charlamos un rato largo. Me contó de todo, desde cómo empezó con "El Deporte y el Hombre" hasta por qué decidió dejarlo. ¡Un lujo!
"A principios de los "80 me llamaron de Canal 11 para un programa de deportes los domingos, "Mach Once". Al principio iba a hablar de Fórmula 1, pero después hubo un quilombo con los periodistas y me quedé solo (risas). Me propusieron seguir, pero eran muchas horas y tenía que saber de otros deportes. Ahí les dije que quería mostrar lo mejor del deporte mundial, no solo los resultados. ¡Y así nació "Estadio Visión", que fue el inicio de "El Deporte y el Hombre"!", me contó Pancho.
La cosa empezó a rodar en el "83. Pancho fue al Canal 13, le dijeron que sí al toque, y después se mudaron a ATC. "Me di cuenta que los deportes que mostraba eran atrapantes, no solo para los especialistas. Por ejemplo, la gimnasia artística, ¡un despliegue impresionante! Viajé por todos lados para comprar material, porque acá no había nada. Era difícil conseguir información sin internet, ¡imaginate hace 40 años! Me ayudaban los libros y las enciclopedias", recordó.
Pero no solo era la innovación y cómo conducía Pancho, ¡también estaba la música! ¿Te acordás de "Boda en Londres" de Mecano? "Esa música te remite al programa al toque. Estaba buscando una cortina musical y me puse a escuchar temas instrumentales. ¡Al toque me di cuenta que era la justa! Los videos de cualquier deporte encajaban a la perfección. ¡Era mágico! Y encima es el único tema instrumental de Mecano", contó.
Fueron diez años mostrando deportes que acá ni conocíamos. Muchos de los atletas que pasaron por su programa se convirtieron en ídolos en Seúl "88. Pero después de una década, Pancho dijo basta: "Muchos me preguntaron por qué terminé el programa. ¡Y no es que me lo levantaron! Yo decidí dejarlo. Ya había pasado una década y no quería ser un viejo haciendo "El Deporte y el Hombre" (risas). Además, el deporte no es lo único que me interesa, también me gustan la música, el arte, la geografía, la política internacional, ¡de todo un poco!".
Pancho vivió de todo desde chico. Su viejo era diplomático y anduvo por todos lados, aprendiendo de otras culturas. Estudió derecho, ¡pero no era lo suyo! "Hay cosas para las que nacés y otras en las que te formás. Yo estudié derecho, pero no nací abogado. En cambio, sí nací para ser actor. ¡Actuaba en casa de mis abuelos todos los fines de año! Por eso siempre digo que antes del periodismo estuvo el teatro. Hasta trabajé en una película, "Las locas del conventillo". Mi viejo quería que sea diplomático, pero le dije que no iba a poder, ¡iba a tener problemas con cada gobierno de turno! Él lo entendió y me dejó hacer lo que quería", me contó.
En el "68, después de que falleciera su viejo, se fue a Madrid a buscar laburo en la radio. "Conseguí laburo e incluso hice de actor en la tele. Un día fui a comer con un locutor y me preguntó si me quería ir a Holanda. ¡No sabía si era un laburo o vacaciones! (risas). Me dio una tarjeta con un nombre y una dirección. Un tiempo después fui a un casting para una película que se iba a filmar en Marruecos. Pedían que supiera bucear, algo que yo sabía. Dejé mis datos y salí. Cuando miré la dirección, ¡era la misma que la de la tarjeta! Me recibió José María Olona, que trabajaba en radio Nederland y necesitaba un locutor. ¡Me contrató al toque! Me preguntó cuándo me podía ir a Holanda. Le dije que en 15 días (risas). Llamé a Sofía, mi novia, actual esposa, madre de mis hijos y abuela de mis nietos, y le propuse casamiento. ¡Le aclaré que nos íbamos a vivir a Holanda! Allí nacieron nuestros hijos y nos quedamos hasta el "74", recordó.
Después de seis años, Pancho decidió volver: "Fue una experiencia interesante, pero quería nuevos desafíos. El director de radio Nederland me propuso ser el representante del medio en Sudamérica. ¡Me dijo que tenía que vivir en Buenos Aires! ¡Ahí no lo dudé! Mi esposa no conocía Argentina y yo hacía 10 años que no volvía. Me instalé en una oficina del centro, en un momento horrible del país, ¡pero con la alegría de volver a ver a mi familia y amigos!".
Desde Buenos Aires, mandaba informes a todos los países de Sudamérica. El deporte siempre estuvo presente en su vida, pero en ese momento estaba muy metido en el automovilismo: "La Fórmula 1 tiene una raíz muy profunda en mi vida. En 1951, cuando tenía 6 años, mi padre era cónsul en Barcelona. Fuimos a ver la carrera y quedé fascinado. ¡Corrieron dos argentinos, José Froilán González y Juan Manuel Fangio! Fangio ganó y se consagró campeón mundial por primera vez. ¡Me tocó darle el trofeo! Muchos años después, cuando estaba en Holanda, cubría los Grandes Premios. Conocía a los pilotos y al ambiente. Cuando me instalé en el país, seguí con esas coberturas y así empecé en la tele con "Mach Once"".
Pancho siempre tuvo inquietudes y le gustaba hacer programas diferentes: "Conduje un verano desde Mar del Plata, pero no con la típica cobertura de la temporada, sino invitando a personajes interesantes. Nos fue muy bien y después repetí el formato en Uruguay. Años después hicimos "La casa de Pancho", ¡y creo que fue innovador! Había de todo: hablaba con alguien de filosofía, después me iba a la cocina a ver qué estaban preparando y de ahí al crítico de cine. ¡Rompimos con el estereotipo de que esos programas solo los conducían mujeres!".
Para un tipo que le encanta aprender, no había nada mejor que estar al frente de un programa como "Tiempo de siembra": "Tenía el antecedente de "Odol pregunta". Cuando me lo propusieron, puse como condición que fuese en vivo, para evitar suspicacias. Era un programa que premiaba el saber, no la suerte. Había que buscar una palabra que identificase la respuesta correcta, como el "Con seguridad" de Cacho Fontana. Por eso quedó en el recuerdo "Redonda", ¡lo que yo decía cuando el participante acertaba!".
Otra de las marcas registradas de Pancho es la frase "Todo tiene que ver con todo": "Casi es una obviedad, ¡pero la empecé a usar en defensa propia! (risas). A veces estaba hablando de las pirámides de Egipto y tenía que pasar a Henry Ford y los orígenes del automóvil. ¡Era mi manera de unir los temas más diversos!".
Mientras charlábamos, una señora se acercó a la mesa y le preguntó a Pancho si era él. ¡Al toque lo llenó de elogios! Él hace años que no está en los medios, ¡pero la gente lo reconoce y lo quiere! "Situaciones como esta me halagan y sorprenden. Cada persona recuerda un momento especial de mi carrera. Me enorgullece la variedad de la gente que me saluda. No importa el género, la edad o la clase social. ¡Es algo que no planifiqué! Simplemente dije lo que sentía, tratando de ser correcto y educado", me dijo.
No podíamos dejar de hablar de esta era digital, donde todo cambia al instante: "La globalización me parece maravillosa. Nadie puede estar en contra de que algo llegue a la mayor cantidad de gente posible. Siempre pensé que la televisión es un servicio social, no un instrumento para llamar la atención, sino para informar y educar. Con el pretexto de "esto le gusta a la gente" se hace cualquier cosa. Me pasa como espectador que, cuando una persona está diciendo algo interesante, pero no impactante, se nota que por el auricular le están diciendo al conductor que cambie de tema e ir al impacto. Estoy en contra de eso".
Han pasado 40 años y "El Deporte y el Hombre" sigue vivo en la memoria de todos: "Creo que se lo recuerda tanto porque fue un programa diferente, que no seguía la norma de fútbol y carreras. El deporte se transformó en la televisión, se conocieron otras disciplinas y se pudo disfrutar de los Juegos Olímpicos. El primer ironman del país se vio en ese programa. ¡Era lógico que todo ese bagaje de imágenes pudiese verse en la televisión nacional!".
Por suerte, a los directivos de un canal se les ocurrió apostar por esa idea. En la charla, me sentí como en la casa de Pancho, en un tiempo de siembra para quien siempre tiene ganas de seguir aprendiendo. Del deporte y el hombre. ¡Y de muchas cosas más! Porque todo tiene que ver con todo. ¡Y porque siempre será un placer tener referentes como Pancho Ibáñez!