Drama en Miami: El pasado oscuro del dueño de la barcaza que mató a la nieta de Yankelevich. ¡Estaba preso por estafador!
Se complica el caso de la muerte de la nieta de Yankelevich en Miami. Uno de los dueños de la empresa de la barcaza tenía prontuario por estafas. ¿Hay gato encerrado?
¡Tremendo quilombo se armó en Miami! Y no es para menos, che. Resulta que la tragedia que se llevó a la nieta de Gustavo Yankelevich, la pequeña Mila Yankelevich, y a otras dos nenas, tiene un trasfondo más oscuro de lo que pensábamos.
Apareció un dato que te deja helado: ¡uno de los capos de la empresa dueña de la barcaza, Argelio Rivas, estuvo preso por estafador! Sí, sí, escuchaste bien. Este tipo, que fue el primer presidente de Waterfront Construction, la empresa dueña de la embarcación, tiene un pasado que lo condena.
Según los registros, Argelio Rivas, ahora reemplazado por Jorge Rivas (su ex vicepresidente), ya conocía las rejas. ¡Lo agarraron varias veces! La última fue el 2 de junio de este año, también por estafa. Pero la que más ruido hizo fue cuando un cliente lo denunció por afanarle 35 mil dólares que le había pagado por unas obras que nunca hizo. ¡Un caradura!
El pobre tipo lo contrató en 2022 para que le hiciera unos arreglos en la terraza de su casa frente al mar. Rivas cobró la guita, pero nunca compró los materiales ni movió un dedo. ¡Dos años de excusas y chamuyo! Hasta que el dueño de la casa se cansó y lo denunció. Lo metieron en cana, pero salió rápido pagando una fianza de 10 mil dólares.
¿Y ahora qué? ¿Tendrá algo que ver este prontuario con la tragedia del velero? Recordemos que el pasado 29 de julio, una barcaza chocó contra un velero donde viajaban cinco nenas de un campamento de verano y una consejera. Mila Yankelevich y Erin Victoria Ko Han murieron en el acto. Días después falleció Arielle Mazi Buchman en el hospital. ¡Un dolor inmenso!
La investigación sigue su curso y las autoridades buscan determinar las responsabilidades. Pero este nuevo dato sobre el pasado de Argelio Rivas tira más leña al fuego. Queda picando la pregunta: ¿es solo una coincidencia o hay algo más turbio detrás de esta tragedia?