LLA cerró un acuerdo con Rogelio Frigerio en Entre Ríos y enfrentará a los oficialismos provinciales en Corrientes y Misiones
El gobernador Frigerio metió un golazo y armó un frente con libertarios y radicales para las elecciones. ¡El peronismo va dividido y se pudre todo! ¿Le saldrá bien la jugada?
¡Agarrate, Catalina, que se armó el baile! Rogelio Frigerio, el gobernador de Entre Ríos, se puso las pilas y logró juntar a La Libertad Avanza (LLA) con Juntos por Entre Ríos. ¡Un batacazo! Lo anunció él mismo en X (antes Twitter), diciendo que firmaron el acuerdo para el frente electoral.
¿Y quiénes están en este menjunje? ¡De todo un poco! El PRO, la UCR, los libertarios y otros partidos de la provincia. Según Frigerio, los une "la convicción de que Entre Ríos y Argentina necesitan un cambio profundo". ¡Tremendo!
Pero como en todo buen quilombo político, hubo negociaciones a full. Parece que Mauricio Colello, el negociador estrella de Frigerio, se juntó con Eduardo "Lule" Menem durante tres horas. ¡Tres horas! Y al final, cerraron el acuerdo. Ahora falta ver cómo se reparten los lugares en las listas, eso lo definen el 17 de junio.
Un testigo de las negociaciones contó a Infobae que "hubo momentos de tensión". ¡Obvio! Cada uno defendiendo su quintita. Pero al final, arreglaron. Y parece que el propio Frigerio tuvo que hablar con Karina Milei para ponerle el moño al asunto.
Mientras tanto, en el peronismo entrerriano es un sálvese quien pueda. El PJ va con una lista oficial y dos "blue". Guillermo Michel, el ex director de Aduanas, encabeza la lista de diputados. Y Adán Bahl, el que perdió contra Frigerio en las elecciones para gobernador, va como senador. ¡Pero ojo! Que hay heridas abiertas, porque algunos sectores querían pelear y no pudieron.
¿Y en otras provincias? En Misiones, el PRO se plegó a los libertarios. Y en Corrientes, se armó un cuadrilátero electoral con la UCR, los radicales disidentes, los libertarios y el peronismo. ¡Un cambalache!
Así está el panorama, muchachos. La política argentina, siempre dando que hablar. Ahora, a esperar las elecciones para ver quién se lleva el gato al agua. ¡Y que no nos vendan gato por liebre!