Prohibieron el ingreso a las canchas a los dos hinchas de Central Ballester que agredieron a Luis Ventura
¡Durísimo! Los barras de Central Ballester que le dieron una paliza a Luis Ventura no entran más a la cancha. Y encima, el club, ¡a puertas cerradas! ¿Se pudrió todo?
¡Che, gente! Parece que la cosa se está poniendo seria con los barras bravas. ¿Se acuerdan del quilombo que se armó en el partido de Central Ballester contra Victoriano Arenas, donde Luis Ventura se ligó una piña que lo dejó groggy?
Bueno, ahora el Ministerio de Seguridad, con Patricia Bullrich a la cabeza, ¡se puso las pilas! Le aplicaron una restricción administrativa a los hermanos Mauricio Manuel Bogado y Sebastián Mauricio Bogado, dos integrantes de la barra de Central Ballester. ¿Qué significa esto? ¡Que no pueden entrar a NINGÚN evento deportivo en todo el país! ¡Golazo!
La decisión viene después de los incidentes zarpados que hubo el 27 de julio, cuando los jugadores se agarraron a trompadas y los barras entraron a la cancha a repartir piñas. ¡Y pobre Ventura, se ligó la peor parte!
Según Ventura, "Me pegaron de costado, medio de atrás, tengo la cabeza hinchadísima... Nos masacraron". ¡Tremendo!
La cosa no quedó ahí. El Ministerio hizo la denuncia por "intimidación pública y lesiones leves agravadas". ¡Y parece que las cámaras no mienten! Los hermanos Bogado quedaron escrachados como los que iniciaron el bardo.
Pero acá viene lo mejor. Uno de los Bogado, en una entrevista, ¡pidió disculpas! Dijo que "Fue impulsivo, por defender a nuestro equipo... Estoy arrepentido de lo sucedido y le quiero pedir disculpas a Luis". ¡Como si nada! ¡Y encima, tiró una excusa peor! Dice que Ventura venía con una silla y pensó que lo iba a atacar. ¡Mamita querida!
¿Y qué pasó con el club? La APREVIDE decretó que Central Ballester juega sin público lo que queda del 2025. ¡A puertas cerradas! La AFA también le dio duro: suspendió jugadores y clausuró la cancha. ¡Se pudrió todo, muchachos!
Así que ya saben, si andan con ganas de hacer quilombo en la cancha, piénsenlo dos veces. ¡Porque ahora la mano viene dura y te comes un garrón de aquellos!