¡Zafó! Acuña, capo de los estacioneros, se salvó del juicio por bloqueo pagando unos buenos mangos.
El sindicalista Carlos Acuña, de los estacioneros, evitó el juicio por un bloqueo a una estación de servicio. ¿Cómo? Con una probation, laburo comunitario y un resarcimiento millonario. ¡Te contamos los detalles!
¡Otra que Gardel! Parece que bloquear estaciones de servicio sale barato, muchachos. Carlos Acuña, mandamás del Sindicato de Obreros de Estaciones de Servicios, GNC, Garajes, Playas de Estacionamiento y Lavaderos de Autos (¡casi me quedo sin aire!), se zafó del juicio por el quilombo que armó en una estación de servicio allá por 2021. ¿Se acuerdan? Bloqueo, quilombo, los empleados sin poder laburar… ¡Un desastre!
Pero parece que la Justicia, esta vez, fue un poquito más piola. El Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N° 18 de la Capital Federal le concedió la probation. ¿Qué significa esto? Que Acuña no va a juicio, pero tiene que cumplir con unas condiciones: laburar 4 horas por mes en tareas comunitarias (¡a ver si aprende lo que es ganarse el mango laburando!), y pagarle 8 palos a la empresa damnificada. ¡Ojo al piojo! Que no se haga el distraído.
La cosa viene de lejos. En diciembre de 2021, Acuña y su gente bloquearon una estación de servicio en Avenida Jujuy y México. Según la denuncia del empresario Antonio Roberto Rizzo, con el patrocinio de la abogada Florencia Arietto, fueron como 100 activistas del gremio que armaron el bochinche. ¿El motivo? Reclamos que, según la empresa, estaban fuera del convenio. ¡Una jugada para presionar en las negociaciones salariales!
Lo curioso de todo esto es que, aunque Acuña no haya estado presente en el momento del bloqueo, la Justicia lo consideró responsable por haberlo planeado y organizado. ¡Ahí quedó pegado el muchacho! Pero al final, zafó. Pagó los 8 millones de pesos que le habían embargado y listo. ¡Como si nada!
La abogada Arietto, que no se guarda nada, quería que le pagara 20 millones, argumentando que hubo otros bloqueos en otras estaciones de servicio. Pero el juez Domingo Luis Altieri consideró que con los 8 palos era suficiente. ¡Qué generoso!
Y ojo, que este no es el único caso. Hace poquito, otros sindicalistas, entre ellos Omar Pérez, hombre de confianza de Hugo Moyano, también se salvaron del juicio por extorsión pagando una indemnización y haciendo tareas comunitarias. ¡Parece que se está poniendo de moda!
La pregunta que nos hacemos todos es: ¿sale barato bloquear? ¿Vale la pena armar un quilombo para después pagar unos mangos y seguir como si nada? ¿Qué mensaje le estamos dando a la gente? Queda picando, muchachos. ¡Queda picando!